miércoles, 22 de julio de 2009

antoniamoreno41Tfinal a

Nombre: Antonia Patricia Moreno Cuervo
Región: Poza Rica
Módulo: 1Cuento
Tutor: Mónica Lavín.
e-mail:alvaradocuervo@prodigy.net.mx

“PESADILLA”.


Desde hacía poco asechaba a la doctora la misma pesadilla de un asalto violento y bien planeado. Soñaba que a altas horas de la noche, al terminar su jornada de trabajo iba manejando su viejo auto sobre la húmeda y desolada carretera anhelando llegar a casa a descansar , cuando entonces a mitad del trayecto, cerca de donde estaban las ruinas de una casa abandonada a la orilla del camino, saliendo de una curva pronunciada, bajo la tenue luz del único poste de alumbrado en ese sitio, veía a una mujer joven con un bebé en brazos enredado en una cobijita azul. La mujer le hacía desesperadamente señales de que se detuviera agitando el niño para que parase y siendo ella médico comprendía la desesperación tan grande de una madre al tener a un hijo enfermo en altas horas de la noche lejos del poblado en donde obtener ayuda, pero iba sola y dudaba detenerse; sin embargo, el grito desgarrador de la madre pidiendo socorro fue suficiente razón para frenar y dar reversa para auxiliar a la criatura. Se estacionó sobre la cuneta y de inmediato asió su maletín para consultar al bebé; bajó del vehículo sin apagar las luces. Aún lloviznaba, el olor de la tierra mojada se acentuaba con el frío. Al acercarse a la mujer, y destapar el niño se daba cuenta que en realidad era un muñeco de plástico del tamaño de un bebé recién nacido; quiso forcejear con la mujer pero el terror la paralizaba; por allá caía el muñeco y entonces de entre los matorrales salía un hombre que había estado escondido portando un cuchillo entre las manos para quitarle su dinero y el carro. Él le hundía el arma con inaudita saña varias veces hasta dejarla tirada agonizante en un charco de sangre; el sabor salado de la sangre que salía por borbotones hizo a la mente quedar en blanco unos instantes al sentir que su vida se extinguía entre el croar de las ranas clamando por la lluvia, y el sonido de la pertinaz llovizna que caía; entonces despertaba sudorosa, con el pulso acelerado y el corazón queriendo salírsele del pecho. Una y otra vez se repetía este sueño perturbador hasta que optó por ignorarlo tomando sedantes para volver a la tranquilidad rutinaria y de nuevo caer rendida después de su jornada de trabajo pasando las once de la noche, habiendo manejado 30 kilómetros de carretera hasta la alejada unidad habitacional donde tenía su casa. Le costó trabajo olvidar la pesadilla.
Pasaron los años.
Las lluvias de Agosto llegaron con frío; manejar a casa en esas condiciones resultaba una odisea. A mitad del camino, saliendo de la curva pronunciada, antes de la casa abandonada, alumbrada por la tenue luz del único poste del camino, con el parabrisas puesto por la llovizna que caía, a media carretera una mujer hacía desesperadas señas agitando una criatura enredada en una cobijita azul pidiendo ayuda entre la soledad de la noche; su impulso fue detener el auto para ayudarla consultando al niño….Cuando recordó el sueño y ¡Lejos de enfrenar aceleró!, haciendo que brincara la mujer cuando casi la atropella; cayó el bebé de las manos de su madre. Por el espejo retrovisor alcanzó a ver que en realidad era un muñeco; al distraerse volcó el coche. Por un momento todo se volvió silencio que pronto apagó el croar de las ranas clamando por la lluvia, y el sonido de la pertinaz llovizna que caía.

3 comentarios:

  1. si la luz era tenue, cómo veía el color azul de la cobjita?

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  2. RESPUESTA AL COMENTARIO:
    ERA OBVIO QUE SE DISTINGUÍAN COLORES PUESTO QUE EL CARRO TENÍA LAS LUCES PRENDIDAS QUE AUNADAS A LA LUZ DEL FOCO DEL POSTE DE ALUMBRADO PÚBLICO SE PODÍA VER LO QUE DESCRIBE EL CUENTO.
    PD.- HAY QUE TENER EL VALOR DE FIRMAR LO QUE SE ESCRIBE.
    SALUDOS.
    PATRICIA M. CUERVO.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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